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domingo, 18 de octubre de 2026

JOSÉ MARÍA JAÉN ALBARRÁN

                                                    


Activista y promotor cultural, presidente del Club Social de Emplead@s Municipales y Tesorero y Responsable del Área de Flamenco de la Asociación Amigos de Fernando Quiñones, así como socio y colaborador de varias asociaciones culturales de Cádiz. 

Miembro de número de la Cátedra de Flamencología, así como de la Tertulia Puerta Abierta a la Imaginación. Colabora con la Revista Poética Azahar y ha participado en diversas antologías.


Cádiz cuna de dos cantes

En las calles de Cádiz resuena,

un lamento que el viento no se lleva,

dos cantes que nacen en la arena,

flamenco vivo que nunca se quiebra.

El compás se siente en cada esquina,

palmas que marcan la sangre divina,

un grito que nace de la nostalgia,

eco profundo de antigua magia.

Bajo máscaras brilla la alegría,

el alma vieja danza y no se olvida,

carnaval que pinta mil colores,

fraguando arte en los corazones.

Ríe Cádiz con su voz sincera,

entre guitarras y voces de madera,

el tiempo aquí se hace melodía,

memoria viva, pura poesía.

Dos voces hermanas que el mar mece,

cante jondo y chirigota que crece,

nació en Cádiz la raíz profunda,

del arte que vive y nunca se inunda.

Entre risas y penas compartidas,

se canta la vida en sus heridas,

flamenco y carnaval en unión,

puro latido, pura emoción.


José María Jaén Albarrán



Cádiz, esencia poética


Cádiz, donde el sol besa la arena,

reside un alma antigua, profunda y serena.

La cultura florece en cada rincón,

y en la poesía halla su eterna canción.

El mar murmura versos al pasar,

historias de antaño que invitan a soñar.

En cada verso, un eco de la historia,

de un pueblo que vive en su propia memoria.

En cada callejuela, en cada plaza antigua,

se esconde un verso, una musa que fatiga

al alma que busca la esencia fugitiva,

la lírica pura, la palabra esquiva.

La esencia del cante, el duende que aflora,

en cada rima, un sentir que se entrega,

un romance eterno que el tiempo atesora,

y en cada estrofa, la pasión navega.

Desde el viejo puerto hasta Santa María,

el alma gaditana se entrega al compás de la fantasía.

Un verso sincero, con melancolía,

o un soneto audaz, que el alma desvía.

Cádiz, faro de luz y de arte,

tu esencia perdura, nunca aparte.

En tus calles resuena la voz del poeta,

un amor que florece, una llama secreta.


José María Jaén Albarrán

MUSTAFA AL QARNAH

 

Poeta y novelista jordano, expresidente de la Unión de Escritores Jordanos y miembro de la Asociación de Escritores Jordanos, es una de las voces literarias destacadas del panorama cultural jordano y árabe.

Posee una rica trayectoria creativa en la poesía y la narrativa, caracterizada por la profundidad de la visión, la belleza de la expresión y el interés por el ser humano y sus interrogantes.

Sus obras han sido traducidas a varios idiomas del mundo y han recibido una amplia atención crítica y académica, siendo objeto de numerosos trabajos de investigación y tesis de maestría y doctorado.

Ha combinado la creación literaria con la labor cultural, contribuyendo al impulso del movimiento literario jordano y al fortalecimiento de la presencia del escritor y del creador en la vida cultural.

Continúa su trayectoria como un escritor comprometido con la palabra y como una voz creativa que enriquece el panorama literario árabe con una experiencia singular.


Quiero llorar un poco,

un poco, como lo hacen aquellos que regresaron de la muerte.


Quiero clamar auxilio en la puerta de esta noche.

Quiero tirar del viento por sus cabellos para que vuelva,

para dispersar estas cenizas

que habitan en todas las cosas.


Quiero respirar algo, aunque sea un poco;

abrir la ventana

para que pase la luz.


Quiero gritar para despertar a mi propio ser,

para escucharme cuando este atardecer quede en silencio…

y luego caminar,

seguir mi nombre,

huir hacia la puerta.


Quiero enfrentarme a esta mañana

y preguntarle:

¿de dónde has venido?He mantenido un tono poético cercano al original árabe, intentando conservar las imágenes de la noche, las cenizas, el viento y el renacer interior más que hacer una traducción literal.


En mi interior hay ciudades que no duermen.

Que la paz sea conmigo

si el pequeño tiene sed y se queda dormido,

si los grifos cierran

sus bocas cubiertas de óxido

sin pronunciar palabra.


Los cafés han abandonado sus sillas,

la noche se perdió dentro de la noche,

el mar olvidó su nombre,

y las ventanas se volvieron más pesadas bajo el peso de la ausencia.


Y los niños

dibujan un mañana

sobre las paredes de las tiendas de campaña.


En mi interior hay ciudades que no duermen;

sus ventanas aún permanecen abiertas hacia el horizonte.

El tren pasó a lo lejos,

olvidó los escombros

y siguió su camino.


Camino como un extranjero,

escribo para que el camino no se derrumbe,

y llevo en mi bolsillo

las llaves de casas

que perdieron sus puertas.


Las tazas sobre la mesa

guardan el calor de las manos,

y el vapor asciende

poco a poco,

como si mirara alrededor,

buscando a aquellos

que desaparecen al caer la tarde.


Las calles caminan solas,

y las casas cierran sus cortinas,

temerosas de contemplar

los rostros de quienes regresan.


En mi interior hay ciudades que no duermen:

un mar sin orilla,

y barcos que,

cada vez que se acercan,

las olas vuelven a alejar.


Oh mar de Gaza,

oh herida

que las olas abren cada mañana

y dejan sobre la arena

las voces de quienes

partieron.


Y sigo adelante…

buscando una pequeña ventana,

quizás la luz

recuerde el camino.


Porque dentro de mí

hay ciudades

que no duermen.

He buscado una versión literaria en español que conserve la fuerza simbólica del poema: la ciudad interior, la memoria, la pérdida y la resistencia, evitando una traducción mecánica palabra por palabra.



LUIS BARRIGA

                                              

Nací en La Isla, entre salinas y esteros, paisaje que forma parte de mi manera de sentir y crear. Soy miembro de la Asociación CREA y he colaborado con revistas culturales como Desde mi Azotea, Creación Literaria, Kultura y Azotea… También he participado en Grito de Mujer y en los Encuentros Poético-Fotográficos y Pictóricos por la Paz-Cádiz. He sido responsable del diseño, fotografía y maquetación de los dos últimos Cuadernos Literarios del Ateneo de Cádiz, y otros.

Mi actividad artística va más allá de la poesía, la fotografía, la pintura y el relato que también forman parte de mi camino, y por las que he recibido algunos reconocimientos.

Cuando me acerco a la poesía, busco una escritura íntima y sensible, muy ligada a la experiencia humana. Mis versos recorren las emociones, la memoria, las ausencias y esos pequeños instantes que, sin hacer ruido, dejan huella.


La pérdida de lo soñado


Es la antinomia
la sentida pérdida de lo que nunca vivimos
la más traicionera de todas
la más deseada,
la más repudiada,

la que respira pausadamente
bajo nuestra piel
y se disfraza en carnaval
de recuerdos fingidos.

Confabula, incómoda y acomodada
con ser sólo nubes adivinadas
de un cielo agitado por dementes pinceles
que transgreden atardeceres

emborronados de efímeros paisajes.

Conjura recuerdos

únicos, irrepetibles,

que serían eternamente amados

si no fueran sólo sustentados

por el rocío de la madrugada.


Camina en permanente destierro

con huérfana compañía

por áridas estepas

de un linaje condenado al exilio.



Vive agazapada también en las esquinas de calles

donde los recuerdos nunca fueron,

buscando un zaguán

para alojo de la memoria esquiva

y poder descansar

cerrando la puerta al olvido.


Sentir


Siento crecer la hierba

alimentada por gotas de rocío

entre gargantas de adobe

que me susurran aceitunados vientos.


Siento el vértigo de tu perfume

que me corteja

y que sublima su origen

cuando respira tu piel.


Siento el vértigo de tu cercanía

que convierte mis pensamientos

en desatadas locuras, inalcanzables.

Siento la frágil línea

que traza horizontes

de aquietados ocasos.


Siento la pérdida de la arena

que se desvanece entre mis dedos

para volver a ser playa.


Siento mejillas sonrojadas,

labios sin fronteras,

cabellos que se enredan

hasta confundir el compás.


Siento días que sueñan

con ser techo de estrellas,

inviernos con ser primaveras

y letras que prometen

amar entre versos.


Siento la tierra que adormece

y que entre susurros reclama la vida

que al final, es sólo prestada…


*

Luis Barriga Villar



sábado, 17 de octubre de 2026

MANUEL ÁLVAREZ


 

Un soñador que discierne, nacido en Cádiz en 1978, descubrió que su pasión por la escritura no era un imposible, sino una capacidad latente. Al igual que la abeja que vuela sin saber que no debería, desplegó sus alas y, con constancia, comenzó a narrar historias. Autor de títulos como "Mil perdones a la constancia", y "Pelusos voladores"

Además de su faceta literaria, es un gestor cultural al frente de la Asociación Cultural, Artística y Literaria forolibre.es, con una historia de más de 33 años, y dirige la empresa La biblioteca ambulante, dedicando su vida a la promoción de la cultura.


La libertad

Para mi la libertad era como una asintota. Habité durante muchos años en lo más profundo de la oscuridad, aprendí a caminar por esa clase de caminos hasta lograr encontrar la belleza en la devastación. Yo, soy de esos que sobrevivió a la isla de Heremia, a sus acantilados, a la visita de los lobos en plena madrugada.

Mis años de aislamiento y soledad, me llenaron de enseñanza y de madurez. Con el paso del tiempo mi cuerpo se fue transformando en algo para lo que no estaba preparado. Lentamente, dolorosas protuberancias brotaron de mi espalda, hasta que llegado el momento comprendí que se trataban de alas, al principio huesudas, implumes. Hoy, grises, así me cubren los flancos.

Batiendo las alas, así fue como logré dejar atrás los acantilados e ir mucho más allá.

En aquel vuelo lleno de causalidad no tardé en toparme con la libertad. Ella me sobrepasó en pleno vuelo, alocada, con los brazos extendidos, danzando con el titilar del viento. La libertad iba cantando una canción que no reconocí. Giró su hermoso rostro y me sonrió, detuvo su marcha al ritmo de mi batir y se puso a volar a mi lado.

Tan solo bastó cruzar con ella unas pocas palabras para que llegase a mi corazón. La bella voz que desprendían sus palabras, era como la tenue luz de un sol ausente.

Yo le conté sobre mis vivencias en aquella estancia… ella, escuchaba atenta las cosas que le decía, en ocasiones asombrada, otras apenada. Ella también me habló de sus encierros en un pasado y comprendí que la libertad nació libre, pero se hizo libertad porque hubo un tiempo en el que estuvo atrapada.

Supongo, que en nosotros, ambos encontramos comprensión y compañía, y el tiempo, cómplice, nos sostuvo en una eterna coyuntura. Lo que debía de ser un vuelo de tan solo unos minutos para llegar al sendero de los nostálgicos, se volvieron días.

Le confesé que en mis años de clausura, yo pensaba en ella, que la extrañaba, que la deseaba, que preguntaba dónde estaría, que su mero pensamiento de esperanza por encontrarla me daba el aliento para poder encontrarme con ella. Y ahora que la tengo delante, mirando sus tiernos ojos azules, discierno sobre el dolor, sobre la causalidad, sobre si necesitaba encontrar la madurez suficiente para volar al lado de ella, desde su libertad.


Prosa poética

Entonces él dijo.

“Dejamos a una persona con la que compartimos una vida, idealizando la llegada de un amor más verdadero”.

Idealice la venida de la refulgencia. Caminando durante años por la curvatura geodésica de mi corazón, esperándote. Con una mirada que no deja de permanecer abierta, aún serena, pero carcomida por el desconsuelo, hastiada de necedad bajo una inmensidad llena de silencio y de vacío sin ninguna señal de poder encontrarte.

A veces confluyo con las esencias de quien me gustaría que fueses, y tal vez, es por eso que no dejo de sentirme solo.

Entonces, un día comprendí que lejos de poder converger contigo, mis pasos no dejan de trazar el contorno de un abrazo que no termina, y al cual, en soledad, maldigo.

BELÉN PERALTA


Escritora y correctora de textos nacida en Cádiz (1966). Me apasionan la literatura, el cine (sobre todo el de siempre en b/n) y las artes en sus vertientes más clásicas (pintura, escultura, arquitectura). Y escribir. Me encanta escribir narrativa, aunque también poesía. Me queda la dramaturgia. Todo se andará… o no, quién sabe.

Tengo publicados seis libros (novela, ensayo y poesía) con editoriales tradicionales y he participado y sigo haciéndolo en diversas antologías y revistas digitales y físicas. Cuento con más de treinta años de experiencia en corrección, pero la de verdad, no la que está basada solo en la IA, como sé que última y lamentablemente hacen algunos correctores. Gasto mis pestañas y estos ojitos y me gusta defender la importancia de esta labor casi artesanal frente a la que pueda proporcionar la inteligencia artificial.

En la actualidad trabajo (a trompicones) en mi tercera novela, mientras imparto talleres de escritura creativa. He escrito textos por encargo, prólogos, participo en eventos culturales y administro grupos de cultura en WhatsApp. Me entusiasman las nuevas tecnologías y me encanta trastear en los ordenadores. Esta soy yo.


CALIGRAFÍA

Es tu ausencia siempre dolorosa

y en las sábanas blancas y tersas

dibujo con los dedos las formas de tu nombre,

la silueta de tu cuerpo extendido y desnudo,

el grito ahogado que cada noche te reclama,

el recuerdo inventado de los besos que nunca serán…

Y, mojado el papel que son estas sábanas

con mis lágrimas como lluvia fina y tenue,

con letra primorosa como de niña de párvulos

nace una caligrafía invisible de todo lo anhelado.



Belén Peralta, 2026


COLOR A AÑORANZA

La llave que quedó desechada por inútil

la llevo, como siempre, en el bolsillo de mi abrigo.

Me abordaron los nombres de otras calles,

otras esquinas, otros olores en la mañana,

fallidos piratas de mi esencia y de mi ser,

y me negué a aprenderlos (y a aprehenderlos).

En los mercados que no visito sé que hay

un color por mí anticipado de añoranza,

un pan y unos dulces con otra forma,

y hasta escucho, entre mi lamento,

la voz materna que grita mi nombre

como, alegre, lo hacía ayer en nuestra casa.

«El cielo es el mismo cielo», me engañaron.

Pero no.

El cielo, sí, del mismo color,

pero a la vez tan diferente, tan distinto…

y yo, día tras día, añoro el mío, tan de Cádiz,

porque ya no está, porque ya no lo vivo.

Y aquellos lamentos dudan

de poder verlo algún día.

Quisiera caminar hacia lo nuevo pero ya vivido,

mas algo en mí sigue minando

mis deseos, mi esperanza:

soy geranio que languidece en el tiesto

y sueña con una tierra sin límites y añorada.

Belén Peralta, 2026




 

M LUISA CASTRO SEVILLANO

                                                    

Antibiografía

Soy un mecanismo imperfecto de 650 músculos sobre 206 huesos que velan por unos 80 órganos incapaces de funcionar con la precisión del más nefasto de los relojes. Soy 43 pares de nervios rotos que asedian mis días enviando, una oleada tras otra, sus miles de millones de inervaciones hasta hacerme sucumbir. Soy billones de células que nacen y se suicidan cada segundo en perpetua sucesión menguante, una miríada de neuronas que no me ayudan a comprender por qué esta vida no es más que un inmenso dolor de ser. E ir muriendo.

Soy un corazón destrozado, horadado de ausencias que me devoran. Sobreviviendo entre palabras y remiendos, enarbolando entre estertores la sempiterna enseña del amor.

Vago a la deriva, en la cara en sombras del mundo, con Átropos siempre cosida al bies del alma a medio camino entre el cielo y mi propio infierno.

Y, en el epicentro de esta agonía, una pluma, un puñado de versos para volver a sentir la eternidad en un suspiro.


De Thánatos…



Es noche de agua

y debería estar entregada a la pluma

con esa complicidad de los viejos amantes

que se reencuentran tras un largo silencio,

calculando los tiempos entre miradas furtivas,

buscando las rutas más intrincadas para desnudarnos,

olvidando las prisas y el ardor de esos primeros encuentros

que un día se escribieron por los arroyos efímeros de la tormenta,

fundiéndonos en una sola piel al arrullo cadente

que reverbera por todos los resquicios de esta casa.



Y, sin embargo, aquí estoy, a oscuras,

arrancando bocados de silencio,

pendiente de una gota que no termina de precipitarse balcón abajo

al abismo de las aceras veladas por farolas insomnes,

repiqueteando monótonamente la misma melodía,

incansable, impasible, incapaz de articular una sola palabra

que ahuyente mis propios miedos.



Demasiado nublada para volver a ser aquella

a quien ya he dejado de reconocer hace siglos.



Llueve.

Y todo debería estar bien, al menos,

a este lado de mi mundo…

Pero todo cambia bajo la luna

y me atormenta saber que, por vez primera,

esta lluvia de otoño es incapaz de sosegar

a las fieras que me devoran el alma.


…y Eros

A Chía, el único fanal capaz de rasgar las profundidades

terribles de mi madrugada y mostrar el camino de regreso a casa

a esta noctívaga taraza siempre perdida entre tinieblas…



Que nunca dejemos de venerar este amor,

único y extraño,

epicentro de nuestro tiempo.

Ni siquiera los días grises.

Esos, quizás, hayamos de hacerlo con fuerzas redobladas,

nudo gordiano en esta ínsula sofá,

aovillados bajo una manta en un océano de libros.



Que no falten los besos ni tu abrazo,

el calor de tu pecho donde perderme en mis propias tormentas,

el puerto seguro de tu sonrisa

y esas manos tuyas que me rescatan tras cada naufragio.



Que jamás olvidemos febrero

ni sus ritos ancestrales.

Que la sonrisa delate las horas inconfesables,

cuando nos escondemos del mundo para volvernos universo,

con ese sabor a sangre en los labios

que sólo tú y yo conocemos,

la maraña encendida del Averno dispersa entre nuestras sombras

y los vestigios en la piel de sucesivas Lupercalias.



Que el Amor venza a la muerte y sus despojos,

a las ausencias y las tinieblas,

que nos siga rescatando de la melancolía y las horas a la deriva…

y nunca deje de robarnos el aliento

ni de devolvernos la vida.


EVA MARÍA CÓRDOBA SERRANO

                                                 

Es Licenciada en derecho por la Universidad de Cádiz. Ejerce la abogacía desde 1995. Escribe poesía desde muy pequeña, siendo para ella su gran pasión y motor de su vida.

Ha publicado dos libros de poesía: «La certeza de la nada. Mujer en rojo», (Ed. Quaestio, Granada 2019) y «Tomando la luna. La certeza del todo» (Ed. Quaestio, Granada 2021). Asimismo, sus poemas aparecen publicados en diversas antologías como la «Poetas de Ahora», «Ateneo Blasco Ibáñez» de Valencia al que también pertenece.

Participa en varias tertulias de Cádiz, como la «Tertulia puerta abierta a la imaginación de par en par», el «Grupo Literario El Ventanal» y la «Tertulia del Ateneo literario, artístico y científico de Cádiz» del que es miembro.

Para más información puedes visitar su página web: https://eva-poemarios.vercel.app 

Redes sociales: Facebook: Eva María Córdoba Serrano

Instagram: @evacordobaserrano

Correo electrónico: evacordoba.poeta@gmail.com



CEMENTERIO MARINO





«La mer, la mer,

toujours recommencée…»

—Paul Valéry, Le cimetière marin

I)

¡Oh tú, mi mar, furia y templanza!

De quienes te sueñan, ¡esperanza!



Palomas huyen del cautiverio.

Gritos rotos, lágrimas desbordadas

transforman el mar en cruel mortaja

y su fondo en marino cementerio.



II)

Bajo tus aguas quedan sepultados

—sin pasaporte ni nombre cierto—,

en la fosa común de un mar extraño.



NATURALEZA MUERTA


Arrastro los pies por la playa…


Todos miran al sol,
yo permanezco en la noche.

Mis alas son prisioneras

del espacio que habito.

Las esplendorosas flores

apartan su mirada a mi paso.


Las rosas yacen inertes,

esparcidas por el suelo.

Ya no huelen a azahar

los naranjos en flor.


Cae una lluvia mortecina,

que todo lo invade. 


viernes, 16 de octubre de 2026

LALY GONZÁLEZ

 


Ayamonte, 1974

La poesía me ha mostrado el único lenguaje social que transforma conciencias, enamora corazones dormidos y difumina todo atisbo de deshumanización.

Los que creemos en ella, intentamos en nuestro declamar por los diferentes rincones, ser esa semilla que tarde o temprano germinará, con ese sentir común del cual nos sentimos responsables.

" Somos días de mañana". No dejen de aprovechar el momento.

2.026

Antología poética XXXII Encuentro de Poetas en Red Badalona.

Antología poética XXXI Encuentro Internacional de Poetas en Red. Priego de Córdoba.

2.025

Poemario individual “A-Mar sin fronteras” editado por Circulo Rojo.

Poemario colectivo “Arte silencioso” edita Wanceulen Editorial

2.024

Poemario colectivo Origen (Patios III), edita Wanceulen Editorial

Poemario colectivo Poetas en Ayamonte, edita Wanceulen Editorial

2.º Premio Certamen de Poesía Ciudad de Ayamonte - 2000

Colaboraciones:

2000 Tertulia poética ayamontina El Alba

Rincón poético de la revista universitaria de la UHU


Amamos


Amamos a los demás

con rima que no es poesía

recitada para bocas,

que besaban otras bocas

y finalmente enmudecían.

Amamos a los demás

creyendo sanar nuestra herida

y siempre morimos de amor

porque sanar fue sólo utopía.

Esperaremos sentados

a que otro tren

marque la partida

de este corazón sin métrica,

sin épica...sin prisa.


Laly González ( MEGR )


Tus ojos


Te miré a los ojos,

me perdí en silencio

en el verde que transforma

todo susurro del tiempo.


Te miré a los ojos,

naufragué por un momento

abandonándome como un barco,

desde el iris, pupila adentro.


Te miré a los ojos,

se detuvo el tiempo,

no hubo quién presagiara

lo que tu mirada tenía de cierto.


Te miré a los ojos,

perfeccioné lo imperfecto

hasta que se ocultó el sol

en ese atardecer de tu pestañeo.


Y te sigo mirando

por no perder ese recuerdo

que me lleva en paz

a mendigar lo que siento.


No sólo se ciega el mundo

cuando me paro un momento

y mirándote a los ojos

mi mar se transforma en verso.


Despierto,

si tú me miras

y si no me miras,

duermo.


Laly González (MEGR)

Presentación XIII Encuentro Poetas de Ahora 2026. Cádiz 23 al 25 de octubre



Y el día 8 de octubre en la Subdelegación del Gobierno se presentó a los medios de comunicación el XIII Encuentro Poetas de Ahora.

El Encuentro se llevará a cabo en Cádiz los días 23, 24 y 25 de octubre en el Espacio Quiñones.


JUAN RAFAEL MENA


Juan Rafael Mena es licenciado en Filología Hispánica y ha ejercido la docencia, después de su ocupación en la biblioteca municipal desde 1972 a 1979. Últimamente ha alternado la poesía con la novela y el relato. Ha acometido la serie de “Cantigo Llano o cómo aprende a cantar un mirlo blanco”, de la que han salido tres novelas de las cinco en su totalidad. También ha dado a la luz la trilogía “Mujer al pie de un pararrayos” con Erothya como personaje. Poesía, narración y frases a modo de pensamientos componen su labor literaria.


  • ALEGORÍA DE CÓMO LA BELLEZA (AFRODITA) Y EL AMOR (EROS) NO SIEMPRE COINCIDEN



Bañándose en el río  está Afrodita.

Su desnudez entrega al agua mansa.

Después en un remanso se arremansa

a la sombra de sauce que la invita.

 

Eros, discreto, espía la visita,

Ella en los quietos márgenes descansa.

pero lo ve y él su inquietud amansa,

y ella siente la paz que necesita.

 

Afrodita sonríe confiada

y adivina en la cálida mirada

que él, silenciosa su pasión, la ama.

 

Ella lo menosprecia y el no insiste,

se va y se pierde en la arboleda, triste,

mientras inútilmente ella lo llama.

 

Ganador. CREATIVIDAD LITERARIA. llanto y risa, 2024




MEMORIA QUE ACOMPAÑA 

Tarde quieta de otoño

en  la ciudad pequeña.

Plazuela recogida

con su alma desierta.

Campanadas pausadas

con recodo de iglesia.

Se va hacia el mar la tarde

en caravana lenta

de rojos y amarillos

que esquivan la tristeza

de los ojos sombríos

de una noche que acecha.

 

Aquí mis veinte años

la esperaban a ella.

No importa donde esté.

Todo aquí la recuerda.

Si cierro la mirada,

como si aquí estuviera,

todo está como entonces:

La memoria consuela.