jueves, 5 de septiembre de 2013

JUAN ALARCON ALMOGUERA


Natural de Puerto Real, nací el 18 de noviembre de 1956. Trabajador en activo. De formación autodidacta con influencia de todos los poetas y todas las corrientes. 

En 2008 coordiné el libro "102 Razones para recordar Salvochea", edición autogestionaria. Cádiz.

En 2011 coordiné el poemario "65 Salvocheas" donde también participé con un poema. Editado por QUORUM EDITORES. Cádiz.

En 2012 publiqué  "POESÍA DE LA LUZ" Antología de 100 años de poesía en Puerto Real. Editado por LA ISLA DE SILTOLÁ. Sevilla.

En 2012 participé con otros poetas en el poemario: MALAS COMPAÑÍAS  Editado por la Asociación Cultural La Media Luneta. Puerto Real.

En 2012 participé con otros poetas en POEMAS DEL AIRE. Editado por Editorial Respira. Barcelona.




NO TODO ESTA PERDIDO

Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar
que todo está perdido.
que sean las balas las que nos tiren a tierra,
ni el ruido, ni la metralla.
No estamos heridos de muerte,
sino asustados de muerte.
Proclaman continuamente
mientras a nuestro alrededor la vida se está cayendo a trozos, 
En el conformismo que enfanga nuestras vidas,
subyace el sabor de la derrota.
porque empezamos a perder
que aceptamos las cosas como son.
No todo está perdido, tenemos nuestras manos
para describir la belleza,
nuestras bocas para proclamarlas
y nuestros ojos para ver que aún quedan restos de vida en el mundo,
Sueño con que sabremos construir nuestra casa
y cuidar los unos de los otros
Despojémonos de tanta ropa y tanta espera.
y miremos de frente a las cosas y a la vida,
como miran los niños,
hasta el día en que les enseñamos a situarse en la mentira.
Que todos los espíritus alimenten mi alma
y todos los vientos traspasen mi casa.
El polvo que cubre mis sandalias, viene de buscar la vida
porque no todo está perdido.
porque podamos derribar ese muro,
que no nos deja vivir  
y le da la espalda a la flor que nos brota en el pecho.
De pronto, como si fuera un milagro, un pájaro trina en la tarde.



MAPA DE LA DESESPERANZA

Nos controlan los señores de la noche,
en los mismos lugares que habitamos y mal vivimos.
Diseñan nuestras vidas y nuestros ritos,
controlan nuestro trabajo,
y en el mal llamado tiempo libre,
nos inclinan al consumo y  la sumisión
Nos engañan con gigantescos centros comerciales,
espacios camuflados con deseos artificiales,
para que les retorne el dinero que con tanto esfuerzo ganamos.
Es difícil hacer otra cosa que no sea comprar y mirar.
Nos hipnotizan las pantallas donde el gran orador
predica su doctrina e inculca sus valores.
Viajamos por autopistas con únicas salidas,
para mantenernos andando siempre  por los mismos caminos.
Podríamos viajar países enteros encerrados en nuestras jaulas de acero,
sin ver nada más que asfalto y gasolineras.
Todo está cercado por vallas y alambradas.
Todo es de una persona o de una empresa.
Suplantan nuestras emociones.
Nos hacen vivir con horarios diseñados
para controlar nuestros movimientos
de un lado a otro de la ciudad.
Nuestras vidas están regidas por ellos
y llegamos a olvidar que el tiempo de nuestras vidas nos pertenece.
Nos encerramos en esas pequeñas cajas con muros
que son nuestras casas
donde nos mantienen aislados a unos de otros
atados con hilos invisibles.
Necesitamos crear nuestros propios caminos
para salir de la desesperación y el vacío.
Estos parlamentarios son señores de sus amos
y los académicos están en el bingo de los concursos y premios.
Tendremos que buscar a los héroes necesarios.
Alzar la mirada en el amanecer,
oír el canto de un pájaro ó la caída de la hoja.
salir de este confinamiento y de esta soledad.
Recordar el tacto de la hierba húmeda,
la arena caliente bajo nuestros pies descalzos,
el olor del sauce,
el humo de la leña al arder,
el destello de la luz de las velas,
la emoción de la noche,
redescubrir nuestros cuerpos.
Ver nuestro barrio desde los tejados,
buscar esquinas en las que nunca has estado.
Mientras tanto, sutiles luminosos nos advierten que los suburbios son los cementerios.

3 comentarios:

  1. Si bajas la cabeza, si te postras de rodillas una vez: ya no deajarán que te levantes.

    Saludos desde el Bierzo

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