VAL MARCHANTE LEGANÉS
Coordinadora de las Antologías Poetas del Mundo por La Paz I y II. Secretaria de la Asociación Cultural Poetas del Mundo por La Paz, proyecto solidario, las ventas de los libros se donan a una ONG. Miembro de la Asociación Española de Amigos de la Poesía, de la Unión Nacional de Escritores de España, de la Asociación Cultural Granada Costa. Componente del grupo Poesía de Ensueño. Imparto conferencias en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UAH, sobre relación paciente/ profesional ante un diagnóstico de cáncer.
Primer premio: X Certamen Nacional “Gritos en Verso 2024”. Finalista: Certamen Nacional de Declamación Primavera-Albox 2021. Finalista: IX Certamen Nacional “Gritos en Verso” en 2023. Finalista: Certamen de Relato Corto “Mariví Collado”
Publicaciones: Elijo vivir. La terapia de la sonrisa. (Testimonio de superación) Esencia que el viento dispersa (Poemario) Sombras ocultas en la mochila (Relatos) Adherencias (Poemario). Colaboraciones en numerosas Antologías.
LA SOLEDAD
Hay una soledad que se apropia de los vacíos,
se esconde en un rincón del alma esperando con paciencia
una caída o dos para ganar terreno
y penetrar a través de los poros de la piel.
A veces desarrolla forma de parásito
y arroja un discurso categórico.
No hay marcas aparentes, pero duele
cuando sus látigos se incrustan en la sien
y secuestran la razón.
Se pasea por tus aposentos,
cierra las puertas para recrearse en tu angustia
y ríe mientras no encuentras lógica a tus lágrimas.
Cada minuto avanza despacio,
el tiempo se convierte en una sombra negra
que va oscureciendo la mente.
Sin embargo, la soledad no es siempre un enemigo.
En este ir y venir junto a ella
existen desvíos donde se aprende a dialogar,
a mirarla de frente, negociar la distancia
aunque el corazón contenga grietas,
la mente soporte el peso del desconsuelo
y las lágrimas acudan silenciosas al rostro.
Quizá toda persona deba hacer frente a su soledad
para que pueda descubrir su propia luz
y encontrar el modo de abrir las ventanas
para que la noche no se haga eterna.
RESURGIR
Hubo un tiempo de silencios,
el frío calaba los huesos en cualquier estación del año,
sobre el hombro el peso del olvido.
Percepción de ser invisible
en un mundo sin tregua para los débiles.
La práctica de la rutina era el cobijo de los días
cuando las manos buscaban refugio en los bolsillos
de un abrigo sin nombre.
Un tiempo en busca de pedazos,
aquellos que quedaron grabados en el reflejo de un espejo
como los vestigios ocultos de un tesoro.
Ahora los silencios se han convertido en versos,
los poemas reconstruyen mi persona,
no aquella que se sentía transparente
ni a la que le dolían en el alma las derrotas,
sino la persona que sortea las piedras
como hacen las aguas del río en su trayecto.
La historia se escribe en la mente y en el cuerpo
porque allí permanecen los avatares
que día a día forjaron la amplitud de lo que soy.
Se aprende a permanecer en uno mismo
escuchando melodías en el aire que alientan el ánimo.
Al abrir la mente me reconozco como una mujer completa
que resurge de las cenizas que me tornaron gris
y me alzo dispuesta a compartir camino
con la persona que me proporciona amor.
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