El pasado viernes, como representante de Poetas de Ahora y miembro del jurado, Paco Velázquez hizo entrega, junto con Ramón Luque (también miembro del jurado), del primer premio del II CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESIA MEHDI HAJJI, convocado por Poetas de Ahora y la Fundación Viprén.
El acto tuvo lugar en el Centro del Vino y la Sal de Chiclana. La ganadora fue la poeta cubana exiliada en Miami Grethel Delgado Álvarez, con el poemario Melancolía South Beach, que se mostró muy contenta.
“Melancolía South Beach, de Grethel Delgado Álvarez, cubana residente en Miami (Estados Unidos), fue el poemario ganador del II Premio Internacional de Poesía “Mehdi Hajji” organizado por la Fundación Viprén y el grupo Poetas de Ahora en 2024, con la colaboración de Excmo. Ayuntamiento de Chiclana.
Es un poemario que no deja impasible al lector, a la lectora; puesto que, como dice ella: “el mundo es de los audaces, hay que vivir,/ saltar del autobús en movimiento,/ caminar con la tormenta, esperar lo que no llega”. Y ella ha subido al autobús de la vida y ha saltado en movimiento, alcanzando una poesía que transita por nuestras mentes y nuestros corazones, llevándonos de la mano por los mares y arenales de la existencia. Ese mar siempre latente en sus versos, en su vida: “prometo besar en la boca/ a la primera persona que me diga mar”.
Ella, desde el principio nos ofrece su carta de presentación: “Vengo de un archipiélago/ que se llama Isla y Caimanera” y, poco a poco, nos va imbuyendo en su vida, en la vida de Miami, que es bañada por el mismo mar que la vio nacer, en una zona habitada por los caimanes. Tan dispares ambos lugares y tan cercanos… “tengo el mar detrás, la hamburguesa adentro”.
Periodista, la autora recorre cada uno de los rincones de esa ciudad que la acogió como pudo y que conoce tan bien… Buscamos callejones/para escapar de la ciudad, /apagamos la radio, /no dijimos palabra, /pensamos/hace un siglo que no vamos al mar.
Siempre el mar, ese mar que une sus dos ciudades tan distintas: “ellos se pasean como reinonas/con Bentleys y Lamborghinis y Masseratis, a veces con adornos de oro,/con cadenas de oro,/con llantas de oro,/yo volteo para ver pasar el dinero/por el pavimento de South Beach”… “Mi padre tenía un Moskvitch del 86/que se ahogaba hasta con el rocío./Era el orgullo de la familia,/una obra de arte en metal/y ruedas./La ventanilla abierta por todo malecón y yo pensando en un descapotable”. Sus dos mundos reflejados en sus versos, en este espléndido poemario.