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martes, 22 de septiembre de 2026

Malika El Bouzidi


 

Nacida en Tetuán (Marruecos), reside en España desde 1992 y actualmente vive en Conil de la Frontera (Cádiz).

Es poeta y escritora bilingüe en español y árabe. Desde muy joven cultiva la poesía y el relato breve, y en su obra confluyen la memoria, el mar, la naturaleza, la nostalgia y el encuentro entre dos culturas y dos orillas.

Ha publicado poesía y haikus, y ha colaborado en diversas revistas literarias y antologías. Su trayectoria incluye la participación en encuentros poéticos y festivales internacionales, tanto presenciales como virtuales.

En 2018 publicó, junto a la poeta María Sánchez, su primer libro, presentado en la Feria del Libro Hispano-Árabe CIHAR, en Granada. Posteriormente publicó el libro de haikus en árabe Yo y el mar.

Su poesía nace del diálogo entre dos lenguas y de una mirada íntima sobre la vida, donde el mar se convierte en puente entre la memoria y el presente.


Entre las calles de París


En París, caminaba

como si aprendiera mi nombre

por primera vez.


Dejé atrás una puerta cerrada,

sin saber si era la puerta de una casa

o la de una vida entera.


Y para cruzar, no tenía

más que una ventana

que se abría hacia otro lugar del alma.


Allí,

conversé con el pintor

que escondió los Campos Elíseos

en un lienzo que aún respira.


Después seguí mi camino,

buscando a Victor Hugo,

no para leerlo,

sino para pedirle prestado a su lenguaje

un sueño lo bastante amplio

para abarcar todo lo que no dije.


Y de una calle a otra,

París

me iba escribiendo

antes de que yo pensara en escribirla.


Como si las grandes ciudades

no nos regalaran sus nombres,

sino que nos devolvieran

aquellos nombres nuestros

que habíamos olvidado.


Malika El Bouzidi

París — 12/07/2026.


La memoria de las ruinas


Entre las ruinas,

camino despacio.


El viento deshoja

mi silencio.


Los valles guardan

una voz lejana,

y el agua recoge

mis lágrimas

en el pozo del olvido.


Sigo andando.


Los campos callan.

La tarde inclina su luz,

y las ramas

aprenden la quietud.


Busco un sueño

que el tiempo dejó dormido

entre la hierba.


Bebo el néctar del amor;

la nostalgia, sin embargo,

conoce mi sed.


El sol se apaga.


Y comprendo, al fin,

que también las ruinas

conservan la memoria

de aquello

que nunca dejó de amar.


Malika El Bouzidi

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