Nacido en Montilla, Córdoba, en 1963. Publicó sus primeros poemas en la prensa escolar y local antes de lanzar su primer libro, CON LA VOZ DOLORIDA DE LA HIERBA (1992).
En 1993, fue seleccionado para el FORO JOVEN IBERO AMERICANO SOBRE LITERATURA Y COMPROMISO, una experiencia formativa clave donde pudo compartir con escritores de la talla de Ana María Matute, Juan Goytisolo, José Saramago, Jorge Amado y Mario Benedetti, e intercambiar experiencias con jóvenes de una veintena de países.
Ha participado en cinco congresos de jóvenes escritores y ha publicado en cerca de una treintena de revistas poéticas a lo largo de España, destacando su colaboración ininterrumpida desde 1995 con la revista Azahar de Conil, que le dedicó un monográfico en el año 2021.
Su obra incluye los libros UNA LARGA CONDENA, ENTRE LAS OLAS DEL TIEMPO (2019) y el más reciente LA MESA DEL CRIMEN RELATOS (2024), además del relato JUANELE. Ha sido incluido en más de 45 antologías y es miembro activo de numerosos grupos literarios y asociaciones como Poetas en Red y Poetas por la Paz, participando regularmente en recitales como el Grito de Mujer.
MIRADAS OLVIDADIZAS
Y ahora llegas, me ignoras, como si la memoria
fuese una paloma abatida por un cazador.
Estabas a tiro pero mis ojos lagrimeantes
te ignoraron, no tenias mecha para prender los
recuerdos que no me reconocían, con el corazón
craquelado por los años que pastan libres
como corceles sin dueño.
Ahora me vendes la antigualla de un presente
que no te pertenece, aunque quieras aprovecharte
de los sentimientos, los bienes o las vidas
de otros para seguir mintiendo a nuestra historia,
que no te pertenece pero te juzgará
cuando ya no puedas defenderte.
Serán otros tiempos y otras palabras
quienes se pronuncien ante la verdad
aunque quieras acallarla con mentiras
que todos pronunciamos cuando nos coge el guarda
y tenemos que improvisar la vida que no nos pertenece.
MIRADA FUGAZ
Perdido en la jungla de las soledades
con la única compañía del vuelo rasante
de esos ojos que no se detienen hiriendo el pecho
donde duermen las tantas desilusiones.
Con la noche en tu cintura nos reciclamos
para compartir el paréntesis de un suspiro,
mientras los sueños viajan sin equipaje
donde nada es perfecto, en la inquietud
de la voz nerviosa y llorosa entre las sabanas
impolutas, como puñales clavados cada día
en las emociones, que han de llegar siempre difuntas,
a ratos en el sueño a ratos en la fantasía.
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