De San Fernando, Cádiz.
Diplomada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Cádiz. Participa en festivales y encuentros poéticos de ámbito nacional e internacional y es gestora cultural (formato presencial y virtual) Sus poemas se encuentran recogidos en dos libros, antologías, revistas de la Junta de Andalucía, programas de radio y televisión local.
Homenajeada en Tetuán en el XII Encuentro hispano-marroquí de poesía “Rafael Guillén” (febrero 2025). Obtiene el primer premio de poesía en el II Certamen Poético Internacional “Trina Mercader” organizado por la Fundación Mgara Rebahi, Tetuán abril 2026.
REVERSO
Hay un vacío siempre después de las palabras
que desordena mis noches para encontrarme contigo.
Aprendí a deshacerme de las fisuras del corazón
donde los pasos que anduve no regresan
ni la inocencia de mi piel de niña
ni el rubor de una mirada si ocupa mis ojos.
Lancé al aire todas mis dudas hasta alcanzar la calma
que se torna noche y se torna día
como si nada entorpeciera
el origen del amanecer y mi latido.
Tengo el silencio recluido en una oscuridad
que cae impasible sobre mi cama
hasta que el sueño abre todos mis huecos y me seduce.
He despertado donde el límite del horizonte se agranda
y todo tiene cabida en el mismo azul,
en un instante, entre el temblor de los dedos,
en el mínimo movimiento tan apacible
como el roce del mar, como el reverso de mis pulsaciones
cuando me quedo a solas o estás junto al deseo de mi pecho.
TRÁNSITO EN LA NOCHE
He puesto al desnudo mi mente
para entender qué queda después de las palabras,
qué guarda la noche en su misterio
capaz de templar el pecho,
qué fecunda la noche dulcemente muda.
Me brotan sueños sobre la boca
aunque sé que el albor de los instantes no regresa.
He puesto al desnudo la conciencia para entender
qué tiene de inexplicable un latido de rosas en los poemas
si me repito que el albor de la frescura
no regresa, pero sí la memoria.
¿Para qué buscar un trasfondo en el futuro
si entre momento y momento todo comienza?
Sé rasgarme en el sonido que en la noche es el mismo,
pero siempre diferente.
Sé rasgarme en el silencio mientras me cobijo en tu nombre.
Nada tan erótico como el desnudo de tu piel
en mis ojos cerrados.
Y entre labio y labio, abierta al beso, se esparce la noche.

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