lunes, 27 de septiembre de 2021

LOLI BRENES

 


Me gusta escribir sobre todo poemas. No me considero poeta, ni escritora, pero sí intento expresar mi sentimiento y plasmarlo en un papel.

Hace dos años publiqué un poemario, también participo en la revista Azahar, y formo parte del grupo literario Azahar.

Nacida en el blanco y marinero Conil de la Frontera desde pequeña le apasionó la lectura. Escribe poesías mientras hace sus labores caseras o cuando éstas se lo permiten. Cuanto escribe le sale del corazón, es puro sentimiento y lo transmite con la sencillez del ama de casa. Escribe para el pueblo, para la gente sencilla, que comprende y siente sus escritos como algo propio.

 


POEMAS

 

DEDICADO A JOSÉ VELARDE.

 

Naciste en un pueblo blanco junto

a la orilla del mar, en un Zaguán de macetas

con claveles y azahar.

 

Conil te vio crecer y jugar por sus calles,

aunque marchaste de aquí

¡tu pueblo nunca olvidaste!

 

Escribiste a ese inmenso mar

que de noche te dormías, con el rugir

bravío cuando temporal tenía.

 

Te gustaba esas aguas azules y esa arena

que brillaba, las conchas y caracolas que

en la orilla encontrabas y los viejos “jabigueros”

que en su barca navegaban.

 

Te fuiste a la capital, pero escribías a tu pueblo,

querido José Velarde

Porque siempre te sentiste... “conileño”.

 

 

EL VIEJO ÁRBOL EN EL CAMINO

 

Cuantos años has vivido

cuantas primaveras...

cuantos secretos en tu viejo tronco

albergas.

 

Eres refugio del caminante, cuando el

frío y el calor aprieta, tus ramas con verdes

hojas a los pájaros con cariño acoges, meciendo

hasta que se duerman.

 

Al llegar el otoño tus hojas te van quitando

y desnudo te deja con el frío tiritando.

Al caer al suelo el viento las va alejando

con color amarillento diciendo ¡adiós!

a su árbol.

 

Nadie repara en ti, porque has envejecido

porque ya no das tu sombra ni tienes aves

en sus nidos. No se acuerdan que tu sombra

los librabas del calor de esas lluvias torrenciales

que en el invierno son frecuente y en ti venían

a refugiarse.

 

Así comparo la vida de tantas y tantas personas,

cuando por ellos toda su vida luchando, y cuando

más los necesitas, se van de tu lado sin reparar

que tu ya lento camina, que no puedes hacer lo que

tu antes hacías. y se despiden de ti....

¡Adiós! Mamá ya vendré a verte otro día…

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