Antonio Porras Cabrera
No recuerdo cuándo y dónde nací. Me han dicho que fue el invierno de 1951, un día lluvioso y gélido, en Cuevas de San Marcos (Málaga). De familia campesina, costome sacudir de mi cuello el yugo del arado que marcaba mi destino. Pasé por el seminario de Málaga, abriendo las puertas al mundo del estudio. Emigré a Barcelona en 1967, donde curse estudios a la par que trabajaba. Me formé profesionalmente como ATS y volví a Málaga (1977). Ejercí mi profesión en la asistencia, la gestión hospitalaria y la docencia universitaria. Me licencié en Psicología social por la Universidad de Málaga de la que fui profesor.
He publicado 12 libros explorando mis potencialidades e inquietudes literarias (poesía, ensayos, novela, narraciones, aforismo y cuentos). Sigo cargado de proyectos de cara al incierto futuro. Cada semana publico un artículo periodístico desde hace años y colaboro en diversas revistas y grupos culturales. Seguiré adelante mientras pueda…
Intentaré ver más allá
Intentaré ver más allá de mi sombra,
más allá de mi pasado,
más allá del futuro que se pierde
tras el azul de un horizonte
donde el cielo y la mar
se juntan en un secreto pacto
insondable para el hombre.
Intentaré ver más allá de la utopía
para conocer lo que soy hoy
y, tal vez, saber a dónde voy,
dónde me lleva el ansia de tus besos
inmerso en mi propia fantasía.
Para escuchar la voz de Sibila
que con tu mirar trenza el futuro,
rompiendo la promesa
del fruto en la cosecha del amor
sin dejarme opción
a huir de mi gélido invierno
y sembrar mi primavera.
Me convertiré en brisa
para acariciar tu cuerpo y besar tu boca
para surcar los mares a caballo de las olas
y perderme tras esa línea
que me hechiza con tu embrujo.
El más allá eres tú, tu cuerpo y tu mirar,
tu disoluto caminar,
que arrastra tras de ti mi voluntad;
reconozco tu poder sobre mi mente
que a fuer de furtivas miradas
me esclaviza sin manumisión posible,
arrebatándome el pensar y el sentir,
al someter mi voluntad a tus deseos.
¿Acaso no sientes compasión por este ser
que busca en su caótico desván la muerte
o el placer de algún día poder tenerte?
No me resistiré a diluirme
en la mar de la nada y la agonía,
no soportaré tu ausencia más ni un día
y gritaré mi desespero con voz atronadora
para que sepa el mundo entero
el sufrir de mi alma pecadora.
Elevaré mi grito con el viento,
te lanzaré mi mirada como un rayo
y buscaré, desesperado, la grieta
que me abra la entrada de tu puerta
para amarrarme a tus entrañas
como un okupa que, sin permiso,
se adentra en la alcoba de tu alma.

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