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jueves, 22 de octubre de 2026

JESÚS ANTONIO SERRANO PLAZUELO


Licenciado en Humanidades, Máster en Patrimonio Histórico - Arqueológico y Máster en Estudios Hispánicos, UCA.

Graduado en Historia del Arte, UNED. Doctorando en Historia del Arte, US.

Comienza sus incursiones en el mundo de la literatura con relatos breves de temática histórica; participando en diversas obras colectivas del Círculo de Autores de la Ed. Navarro (Chiclana).

Publica su primer poemario en 2024, En el Alféizar de los Sueños, ed. Librama, bajo el pseudónimo de “Víctor Castellanos”; en el que los sueños y el recuerdo de Italia son el principal leitmotiv. Socio fundador de la Asociación de Amigos de Quiñones.

Comisario de la exposición De Venecia a Cádiz: las miradas de Nadia Consolani (2019); biógrafo de Nadia y investigador de su obra.

Autor del TFM “Te regalo Cádiz, Nadia… Estudio de la obra poética de Nadia Consolani Mauro: un puente cultural entre dos países”, aún inédito.

 

L'abbraccio del bòcolo (El abrazo del bòcolo)

A Nadia, con infinita gratitud poética.

Siempre volveremos a encontrarnos

delante de la puerta del Albergo Paganelli.

Con un libro entre las manos, soñaremos con dominar el cálido ocaso en el

horizonte del Gran Canal.

Moldearás el pasado esplendoroso de la Serenísima entre tus dedos,

mientras admiramos las grandezas del arte en San Marco.

Viviremos paso a paso, sorbo a sorbo, las callejas de una ciudad aún

latente, a pesar de los siglos y siglos de decadencia,

con el mágico olor del espresso macchiato del Florian, acompañado de un

sutil y dulce montebianco.

Desde San Giorgio hasta Rialto.

Venecia siempre será nuestra; permanecerá como etéreo legado,

como un cerámico cofanetto de recuerdos, de versos entrelazados…

de palazzi majestuosos que nos susurrarán la historia que encierran sus

pétreos muros…

Venecia, mientras viva en nuestra memoria, nunca más será esa laguna triste

y decadente:

minuto a minuto, l'orologio del leone

nunca dejó de marcar el ritmo;

segundo a segundo,

un tiempo sin freno entre vedute y vaporetti.

Venecia es la tierra madre a la que una y otra volver, Nadietta.

Y en ella permanecerás eternamente.


Quiero y no quiero que regreses…

Abriendo la ventana,

simplemente

volví a abrir los ojos.

A mí mismo me dije: -Detente, quédate quieto y frénate.

Llorando hacia las entrañas,

cubriéndome con los jirones del alma contagiada,

en los brazos misericordiosos de esa madre

que siempre alienta y te espera,

la calma final de la pesadilla

alcancé logrando ver la salida.

¿Cuántas ventanas harán falta abrir para poder cambiar,

aunque sea un poco, este mundo?

¿Cuántas semillas de nuevas esperanzas

tendremos que esparcir

por una tierra

llena de rencor y odio?

Mirando al horizonte,

me asomo a la ventana

y callo.

Mi silencio es mi sanación,

y olvidarte…

mi mayor regalo.


En el Alféizar de los Sueños, 2024.

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