viernes, 22 de octubre de 2021

M PAZ GUTIÉRREZ ACEDO


 

Mari Paz Gutiérrez nació el año 1971 en Medina Sidonia (Cádiz). Hija de jornaleros, estudió la EGB en el colegio Santiago el Mayor. La pasión por la poesía comenzó desde muy joven, a los 13 años ya escribía poemas expresando sus inquietudes. Es una fiel lectora de Gustavo Adolfo Bécquer;  actualmente está casada y tiene dos hijas. Se afilió a la tertulia gaditana “Puerta Abierta a la Imaginación”, también pertenece al grupo de poesía Azahar de Conil de la Frontera. Hace dos años recopiló todos sus poemas en un libro llamado Siempre habrá primaveras.

Empezó a escribir a los 13 años, al ser una chica un poco tímida utilizaba la poesía para expresarse y manifestar sus sentimientos.

 

POEMAS:

A LOS OJOS

Es normal que un caballero

con los ojos anhele

todo aquello que vivió

y no se resista al encanto,

pues son años pero no tantos

los que sus ojos cumplió.

El mirar es cosa libre

y a veces entretenida

mirar a alguna que otra chiquilla,

que llegada la primavera

sus encantos destapó.

Y la vista se recrea

y anda libre el pensamiento

que en sus sueños no cumplidos

ese niño no murió.

Hermosa primavera

Que despierta sensaciones

y bonitas emociones

a esa persona mayor.

Si no sentimos morimos

y con sentimientos vivimos

todo lo que la vida nos brinda

con importante fervor.

si no sentimos

estamos muertos

y no he visto a ningún vivo

que con mucho disimulo

su cabeza no volvió.

 

 

 

AL TERMINAR EL DÍA

 

Dulce voz de ti me habla

enviando mi alma desnuda

un mensaje de amor y esperanza

una nueva noticia, unas nuevas palabras.

Un Dios muerto, a quien yo le di la espalda.

Hoy frente a frente, ¿qué puedo decirte?

¿y cómo le doy esperanzas

si en este mundo de mentiras

ni sé yo quién soy, ni de mí sé nada?

Esta barca que va a la deriva

necesita buenas amarras,

un buen timonero

y un buen ancla.

En tí pongo, señor,

este mensaje de amor y esperanza.

Aunque fluyen en mí mil sentimientos

no llegan a mi mente

las palabras para exponerlos:

pobre es mi lenguaje

breve es mi encierro.

¡Tengo tantas cosas que decir…!

Pero se queda el pensamiento

en mis labios muertos.

Doy fin a mi poema

con estos simples versos.

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