lunes, 28 de octubre de 2019

TERESA MONCAYO LÓPEZ



- Exposición conjunta con las Amas de Casa en la Excma. Diputación de Cádiz – 1985.
- Candidata al Premio Planeta de Literatura con la obra “Mi adorada fémina” – 1986.
- Primer Premio. Segundo Premio y Premio de Honor del Certamen “San Juan de la Cruz” convocado por el Liceo de San Fernando (Cádiz) –, en los años 1987-1.988-1.989 (cien versos cada poema).

-Autora de Obras de teatro, representadas-  “La verdad desnuda, mujeres entre rejas” (relacionada con el mundo de las reclusas), “Una cena con secreto” (Tragicomedia) y algunas infantiles relacionadas con la Navidad y Reyes.
-Directora y fundadora de la Revista Literaria y de Información “Los Cinco Arcos”.

OTRA INFORMACIÓN DE INTERÉS:

En la actualidad, tengo editada una novela “Crescencia” (englobada dentro del género realismo mágico) y ultimando dos manuscritos para enviar a Editoriales, uno de ellos sobre la historia de la política de Alfonso XIII hasta los inicios de la transición de la dictadura española. 

 
Actualmente con la edición de un poemario y un estudio sobre la figura del poeta García Lorca y Generación del 98.




ESE DÍA

La brisa jugaba con su metálica arboleda,
fue esta misma mañana. La sentí de cerca
en los recodos del camino, agitando guirnaldas de luces.
Se exhibía como relámpago de fuego
que chocara en los arcos. Y era apasionante
una ceremonia luminaria a la diestra
que proyectaba sombras, que despedía
destellos, que daba LUZ
a los árboles fúnebres, presidiendo el paisaje
como una diosa en su templo sagrado.
La oí alejarse de puntillas (como una bailarina en su danzar poético).
Su sencilla hermosura, su aire, su luz (los fulgores me abrazaron
siguió su ritmo como una pausada danza en las alturas).
No advertí nada extraño en la composición. Las nubes rosas
(descarté el sueño) y escudriñe los cielos. La razón
de sus atributos, su oscilación diaria, con su frescor de aire salino.
Crucé los caminos, bordeé las rosas, separé las nubes de polvo.
Se intensificó el ritual
y la soledad se situó junto a mi cuerpo ¡¡Ah, mis engaños!!
la parte que me evidencia, que me atrapa y que me ciñe para ahorcar (con sus nudosas manos) los sueños
que sobreviven y que zarandean mi realidad.



RAÍZ

Desde su raíz, la tierra,
se entrega para coronar la VIDA
Desde su raíz, a los espejos ciertos
de la semilla madurada.
El chirrido de la hoguera que fortalece
a la sombra en su presencia postergada.
El acto de la vida que fortifica
la pesadumbre de los miedos.
Las respectivas ramas. Las semillas
venidas al mundo, como engendros, deformes,
que espantan al horror de los que degradan sus valores.
 VIDA es VIDA que hay que querer,
generación de vástagos que padecieron
el horror de unas semillas malas.
Hay semillas divinas inundadas de lágrimas, hay semillas
de plantas sagradas y, hay semillas que crecen
en unos pocos lugares
fruto de un amor intenso y es, a veces, la VIDA
más amada.

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