jueves, 24 de octubre de 2019

ANTONIO FLOR ALFARO


Nací en Medina Sidonia un 30 de Abril del 1940.

Terminada la Guerra Civil Española y empezando la Segunda Guerra Mundial, así que mi futuro inmediato se me presentaba muy negro, como así fue.

Los diez primeros años de mi vida fueron de drama, pero de películas Italiana de Vittorio de Sica.

De diez a veinte años cambio mi vida, en ese tiempo tuve de aprendí en varios talleres de Cádiz  y combinando mis estudios en clases nocturnas, a los 15 años conseguí un trabajo fijo en una empresa   municipal, el futuro empezaba hacer esperanzador, siempre me preocupo el futuro. En los siguientes veinte años hubo una gran estabilidad en mi vida, me case, tuve tres hijos los cuales todos han ido a la Universidad para satisfacción mía, me han dado tres nietos maravillosos.

Me jubile a los 65 años en el 2006 con cuarenta y nueve de años de antigüedad, siempre he tenido inquietud por la lectura pero por mi trabajo y sumándoles multitudes de pluriempleo no lo he podido hacer por lo que en estos últimos 16 años me he leídos 167 libros, el 90 % de temas económicos y le he dado satisfacción a esa inquietud que siempre he tenido.


Actualmente tengo 78 años.



A MI NIETO CURRITO

Eres bonito como un
jardín en primavera,
tus ojos verdes alumbran
y encandilan a cualquiera.

Con tu sonrisa angelical
que contagian y alegran,
cuando te miro
quisiera retenerla.
Tus primeros pasitos
los hubiera dado por ti
pero se quedaron en mi
impulso y eso no se
puede transmitir.

¿ Que tiene tu Currito?
me alegra la vida,
me da buenos pensamientos
cuando estoy contigo estoy contento.

Dos años y medio tiene mi nieto
ese tiempo hace que estoy inquieto,
sus progresos diarios me iluminan
su futuro se encamina.

Según teoría de la sociedad:
hay que tener un hijo,
escribir un libro,
plantar un árbol,
yo añadiría y tener un nieto.


PASEANDO POR MI CIUDAD

Paseando por mi ciudad
camino a ninguna parte,
dejando la vista atrás
de las cosas que no comparte.

Que bonito seria que todo
fuera según tus deseos,
pero los deseos se evaporan,
como la espumas de las olas,
esparcidas en la arena.

La luz del sol se refleja
en el espejo del mar,
por eso mi ciudad tiene
tanta claridad.

Mi ciudad tiene tres
balcones sin igual,
la balaustrada Maques de Comillas,
la Caleta de Paco Alba,
y Santa María del mar.

Tus murallas son los
mejores monumentos,
el azul del mar y las olas,
tus mejores alientos,
la arena rubia de tus playas
tus mejores pavimentos.

Aunque mi ciudad es pequeñita,
asomándome a sus balcones,
mirando al horizonte hasta donde
alcanza la vista, me parece
la más grande y la mas bonita.

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