sábado, 22 de octubre de 2022

MARÍA ISABEL CASTRO

 



MARÍA ISABEL CASTRO RIVERA. Diplomada en Ciencia de la Salud, especialista en Obstetricia y Ginecología (Matrona)

             Aunque optó por las ciencias siempre ha sido, y es, una enamorada de las letras.

            La investigación es una de sus pasiones, uno de sus últimos trabajos ha sido recuperar la vida y obra de mujeres literatas españolas olvidadas en la historia.

            Ha presentado, coordinado y es de su autoría, el evento poético Voces Perdidas Voces Olvidadas.

            Próxima aparición del volumen "Voces perdidas, Voces olvidadas".

            Es miembro del grupo literario Calíope, Asociación Ígneo Bib Azahar.

            Además de la poesía, también cultiva otros géneros literarios como el relato y la biografía.

            Publica en revistas de ámbito cultural españolas.

            Sus poemas aparecen en antologías varias. En la Revista (35) de ámbito internacional Alora la Bien Cercada aparece uno de sus trabajos.

 

 

Púrpura ostenta, disimula nieve,                                        

entre malezas peregrina rosa,

que mil afectos suspendió frondosa,

que mil donaires ofendió por breve….

 (Isabel de Castro Andrade, Siglo XVI)

 

EN MÍ RENACE LA VIDA.                   

 

En mi renace la esperanza

con vida propia,

solo la espera me impacienta.

Día a día,

palabras y caricias,

preparar la vida.

En un ir y venir

de luces y sombras

palabras y susurros,

se hizo la luz.

Unas manos agiles

puso sobre mí tu pequeño cuerpo,

cuerpo de cielo recién nacido,

sensación inédita,

constelación de gozo.

Luego…las caricias,

las lágrimas,

las palabras que se agolpan

enredándose en tu frágil cuerpo.

Sin demora…tu llanto,

llanto fuerte y vigoroso

que arranca al romper la extensión umbilical,

contrayendo la huella generacional.

Conmigo viajaba la vida,

en ella renací para reencontrarnos.

 

 

 

ESCUELA PÚBLICA      

                                              

Con mis seis años en flor,

mi blanca inocencia intacta,

pizarra y pizarrín en ristre,

caminaba confiada y feliz

a mi primer encuentro con ella.

 

Yo fui niña de escuela pública,

de aquellas de antaño,

con todas sus virtudes y carencias.

 

Evocarla es regresar a la familia

al jersey de lanilla de Crevillente,

al libro único heredado del hermano.

 

A un proyecto de vida en común

donde no planeaba

la sombra del desamor.

 

Recuerdo con una amplia sonrisa

aquellos pupitres estrechos,

compartidos, de madera basta

y asientos abatibles.

 

A mi querido libro "Álvarez"

heredado de mi hermano

-con su rogatoria-

y a mi maestra doña Pepita;

ellos fueron el germen y raíz

de las primeras luces de mi saber.

 

                                                                      

 

 


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