martes, 11 de octubre de 2022

TERESA FLORO

 


Teresa Floro (Estepona, 1974). Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla y especializada en Marketing.

 Actualmente se dedica a la Comunicación y Marketing Digital y está inmersa en proyectos de ámbito nacional.

 Ha publicado relatos cortos en prensa escrita (Diario de Málaga) y realizado exposiciones de poesía visual (Los Barrios -Cádiz- y Facultad de Ciencias de la Información en Sevilla), así como recitales poéticos en las provincias de Sevilla y Cádiz.

 Ganadora del concurso local “Premio joven de Estepona” y del certamen nacional Félix Rodríguez de la Fuente, en la modalidad de poesía.

 Obtuvo reconocimiento de crítica teatral en la organización de la “XII Edición del Festival Iberoamericano de Teatro”, celebrada en Cádiz cuando trabajaba en el periódico Cádiz Información.

 El entusiasmo y la ilusión de compartir un mundo interior a veces convulso, otras intenso y no menos peculiar se pone de manifiesto en estos textos literarios, un híbrido de relato breve en la manifestación del contenido y el verso como expresión del continente, que emerge del corazón y que tiene una profunda razón de ser para salir a la luz.

 La cruda realidad como punto de partida que da pie a la inspiración, a que la imaginación encuentre refugio primero en la mente y después emprenda el viaje hasta el corazón y las entrañas, donde lo cotidiano se diluye para rendirse a una especie de transformación poética. 

 

 

 EL AMANTE QUE NO ESTÁ A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS

 

Si me atrevo a mirarte, puede que el cerebro me traicione.

Mis labios se volverían torpes, incapaces de hacer bien su trabajo.

No alcanzaría tu espalda por culpa de mis manos inútiles

y el abrazo que tenía intención de darte se quedaría a medio camino.

 

En estos momentos mis palabras se han aferrado al estómago,

por eso vomito estupideces.

 

Lo mejor será que a partir de ahora me esfuerce más,

te mienta piadosamente y te confiese,

mirándote a los ojos,

que el afecto que te profeso es puro amor fraternal.

 

Hay amantes

que no están a la altura de las circunstancias.

 

 


LA SACERDOTISA QUE LLEGÓ A ABANDONAR SU ESTADO LATENTE

 

Atesoraba los secretos de los demás en la profundidad de su mente,

se presentaba cómplice, incorruptible de los susurros más inconfesables.

Inmóvil en su silencio, solo roto por el libro que le acompañaba.

 

Era el estado latente

que precedía al arranque del movimiento,

con mirada penetrante

y sabiduría estratega. 

 

Todo cambió para la sacerdotisa cuando se trató en primera persona.

 

Levantó con la lentitud de una estrella de mar su túnica

para dejar que él pudiera ver su lengua impúdica

y crear la oportunidad de que ambos

pudieran sentir un placer que a priori parecía inexpugnable.

 

Su secreto se hizo añicos cuando desarmó a su amante

de deseo.

 

En el acto no hubo silencio sino gemidos confesables,

no hubo mentes, sino cuerpos profundos que perforaban el alma,

no hubo rastro de inmovilidad ya que los trasiegos fueron aceleraciones

y desaceleraciones en marcha,

ni tampoco hubo soledad

sino intercambios de gestos sedientos de piel.

 

Aún así la sacerdotisa atesoraba los secretos de los demás

en la profundidad de su mente,

menos su propia clandestinidad,

que se desbordaba en su cabeza.

 


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